Un viaje que unió cultura, deporte y amistad, dejando huellas imborrables entre los paisajes de Montpellier y la poesía eterna de Collioure.
Dentro de nuestro viaje a Francia, el miércoles vivimos una jornada repleta de experiencias que quedarán grabadas en la memoria de todos. Por la mañana realizamos una visita guiada por Montpellier, nuestra ciudad anfitriona, donde una vez más descubrimos rincones llenos de encanto e historia que sorprenden en cada paso.
La tarde estuvo marcada por la emoción deportiva: un animado partido de fútbol entre Francia y España junto a nuestros correspondants. Después, compartimos una merienda de convivencia con las familias francesas, que nos brindaron la oportunidad de degustar deliciosos productos de la gastronomía local en un ambiente cercano y acogedor.
Ayer llegó el momento de la despedida. Con la maleta repleta de recuerdos imborrables, emprendimos el viaje de regreso a España. Antes de cruzar la frontera, hicimos una última parada en Collioure, un pintoresco pueblo francés con un profundo significado cultural. Allí reposan los restos de Antonio Machado, cuyo verso resuena más que nunca al recordar este viaje:
«Caminante no hay camino, se hace camino al andar.»
À la prochaine!
